Por: Giselle Melchor López/Voces Oaxaca

La emergencia que viven más de 80 comunidades del Estado de Oaxaca tras el sismo de 8.2 grados que sacudió a la entidad el pasado jueves 7 de septiembre, ha rebasado la ayuda y el despliegue de instituciones y autoridades que buscan reconstruir y brindar seguridad a por lo menos 800 mil damnificados.

“Las personas tienen la impresión de que el gobierno no está actuando de manera efectiva y otras más tienen miedo de que el ejército haya llegado para quedarse” sostienen organizaciones de la sociedad civil mexicana.

“La reconstrucción en dignidad es tan importante como la respuesta inmediata” es la postura de organizaciones sociales locales, nacionales e internacionales sobre lo que ocurre en Oaxaca.

A través de sus esfuerzos realizaron en los últimos días, una Misión de Observación Humanitaria para evaluar las condiciones de comunidades que no están siendo priorizadas tras el sismo.

El Centro de Derechos Humanos Tepeyac, del Istmo de Tehuantepec, Comité de Defensa Integral de Derechos Humanos Gobixha (Codigo DH), Oxfam México, PODER, Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDESC), Servicios para una Educación Alternativa (Educa) y Tequio Jurídico, desde el lunes recorrieron la región del Istmo de Tehuantepec para obtener información de primera mano y así articular una estrategia de incidencia.

De acuerdo con el Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE, “la ayuda humanitaria es la
asistencia diseñada para salvar vidas, aliviar el sufrimiento humano y mantener y proteger la dignidad humana durante y después de las emergencias.”

Siguiendo los principios de la ayuda humanitaria, “nuestra prioridad debe ser proteger los derechos de las personas que están en riesgo; garantizar que la ayuda prevista se base en las necesidades, que las comunidades se pongan en pie lo más rápido posible y que las autoridades sean transparentes en el uso de los recursos y cumplan estándares mínimos de imparcialidad, independencia, humanidad y protección” suscriben.

Las ONG’S recorrieron comunidades como San Mateo del Mar, Niltepec, Ixtaltepec, San Dionisio del Mar, San Mateo del Mar, Unión Hidalgo, Ciudad Ixtepec, Juchitán de Zaragoza, Tehuantepec, Zanatepec, Ixhuatán, por mencionar algunas, en las que, en situaciones como la que viven en estos momento, la desigualdad es más evidente.

Hasta el momento Oxfam México ha reportado que en lugares como San Mateo del Mar, antes del sismo tras un conflicto electoral se quedaron sin gobierno, con pocas oportunidades económicas, asentamientos en zonas de alto riesgo y falta de agua potable. Hoy las necesidades urgentes son refugio, comida, agua, saneamiento y salud. Hay otras localidades donde las personas están consumiendo agua del río que posiblemente está contaminada.

En Niltepec, el gobierno local se aprovecha de la situación para suministrar ayuda y presumir su gestión o Ixtaltepec donde no hay presencia visible del gobierno mexicano.

En San Dionisio del Mar, la ayuda ha sido discrecional, hay dos grupos políticos: uno que respalda al PRI y el otro, compuesto por la Asamblea del Pueblo de San Dionisio.

Aunque un helicóptero llevó ayuda hace unos días, ésta sólo fue entregada al grupo que apoya al gobierno. En Unión Hidalgo, el gobierno municipal reportó daños, 48 horas después de ocurrido el sismo; los precios de productos de consumo básico han subido: el kilo de tortillas se vende hasta en $50 pesos, el de huevo a $55 pesos y el kilo de jitomate se vende en $30 pesos.

Hay comunidades como Ixtepec, donde no hay daños mayores visibles pero algunos edificios muestran daños en su interior o Juchitán de Zaragoza, donde los suministros de comida y servicios de salud son deficientes.

En tanto el grupo de personas desplegadas en la región finalicen esta misión, han dicho que los resultados serán dados a conocer públicamente y a través de los sitios web de los organismos participantes.