Los partidos políticos representan la principal plataforma para llevar a las mujeres a puestos de decisión; pero también el mayor obstáculo para que influyan en la agenda y el debate público.

Los 9 partidos con registro nacional son los responsables de no postular mujeres como candidatas; no consideran a las militantes a la hora de elegir a sus abanderados y tampoco tienen una agenda de género durante y después de las campañas proselitistas.

Estas son sólo algunas de las razones por las que un reciente estudio de ONU Mujeres y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) concluyó que los partidos políticos no son la mejor vía para que las mujeres ejerzan sus derechos político-electorales.

No obstante, las secretarias de las unidades de género de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), de la Revolución Democrática (PRD) y de Movimiento Regeneración Nacional (Morena) aseguran que a pesar de los datos, los partidos trabajan a favor de la participación política de las mujeres.

PARTIDOS REPROBADOS

ONU Mujeres y el PNUD elaboraron un índice de Paridad de Género como parte del proyecto “Atenea. Por una democracia 50/50”. De acuerdo con éste, México obtuvo un puntaje de 66.2 sobre 100 al evaluar la aplicación de la paridad de género.

De ocho rubros revisados, los partidos políticos obtuvieron la menor calificación con 57.4 puntos. Sólo tres reconocen la paridad en sus estatutos; las militantes apenas representan 25.4 por ciento de los órganos directivos partidistas; y aunque ocho cuentan con instancias de igualdad, sólo dos tienen facultades para participar en la selección de candidaturas.

El estudio concluye que es preocupante la distancia que guardan los derechos y obligaciones de la militancia respecto de las prácticas y mecanismos de control de la militancia femenina. Si bien por un lado los líderes dicen estar a favor de la inclusión de más mujeres, en los hechos son quienes han impugnado la paridad a través de juicios o han buscado mecanismos para evadirla.

Ejemplo de ello es la elección de 2009, cuando los partidos obligaron a nueve diputadas electas por el principio de representación proporcional a renunciar a sus cargos el día que tomaron protesta para sustituirlas por sus suplentes varones, algunos familiares de ellas. Con esta acción los partidos cumplieron la ley al postular mujeres pero en los hechos los varones ejercieron los cargos.

Ante la resistencia de los partidos para promover más mujeres en órganos directivos y en candidaturas los organismos electorales como el Instituto Nacional Electoral (INE) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) crearon un Observatorio para vigilar el cumplimiento de la ley en 2015 y un Protocolo para atender la violencia política contra las mujeres en 2016.

La consejera del INE, Dania Paola Ravel Cuevas señala como preocupante este tema porque a pesar de ello los partidos tienen libertad de autodeterminación para definir sus reglas y órganos internos y las autoridades electorales sólo pueden evaluar que los estatutos no tengan disposiciones inconstitucionales.

Sin embargo, aunque los partidos afirman que buscarán mejorar la calidad de vida de mujeres y hombres, en las plataformas electorales no consideran los temas de género. Por ejemplo, en las elecciones federales de 2012 la colación PRD-Partido del Trabajo-Movimiento Ciudadano fue la única que integró propuestas en materia de salud sexual y reproductiva, igualdad de género, violencia contra las mujeres y participación política.

FALTA FORTALECER PARTIDOS

El estudio reveló que los partidos mejor posicionados en la evaluación sobre paridad son PRD y PRI que cuentan con unidades de género con facultad para participar en la selección de candidaturas; incluso el PRD fue considerado la entidad que más protege los derechos de sus militantes porque en sus estatutos incluye la garantía de la paridad vertical y horizontal.

Al respecto la secretaria nacional de Igualdad de Género del PRD, Claudia Castello Rebollar, expuso en entrevista con Cimacnoticias que hay partidos que sí están trabajando a favor de la participación de más mujeres pero destacó que falta fortalecer las acciones que ya se hacen para que las ciudadanas puedan llegar a ejercer el poder.

Como muestra del interés de su partido en estos temas, Castello Rebollar dijo que en septiembre crearon su propio Protocolo para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia Política en razón de Género. Ello tras el asesinato de dos de sus militantes por su actividad política: Aidé Nava González, precandidata a la alcaldía de Ahuacuotzingo, en Guerrero, en 2015; y Gisela Mota Ocampo, alcaldesa electa de Temixco, Morelos, en 2016.

“Si bien los partidos políticos, en general, todavía tienen muchos pendientes en materia de empoderamiento de las mujeres, ahora se nos obliga a aplicar un tres por ciento, se nos incentiva a tener mayor capacitación para nuestras mujeres, pero me parece que todo eso todavía no alcanza para que las mujeres podamos acceder y decidir políticamente en los partidos”, dijo.

Para la senadora y presidenta del Organismo Nacional de Mujeres Priístas (ONMPRI), Hilda Flores Escalera, hay grandes tareas desde los partidos políticos y desde el legislativo. Destacó que recientemente el PRI reformó sus documentos básicos para incluir la paridad de género y el uso del lenguaje incluyente y no sexista y promueve la formación y capacitación de las mujeres a través de la Escuela Nacional de Mujeres Priistas que busca la profesionalización de las militantes.

No obstante, señaló que es necesario tener recomendaciones de las expertas en temas como el uso del tres por ciento del presupuesto que los partidos deben destinar para la formación de liderazgos femeninos.

En el PRI los cargos de dirigencia en los Comités Nacional, estatales, municipales y delegacionales, no pueden incluir una proporción mayor al 50 por ciento de militantes de un mismo sexo, criterio que también aplica para candidaturas en el ámbito federal, local y en ayuntamientos.

Uno de los partidos que no cumple con todos los criterios que contempló el estudio de Naciones Unidas es Morena, que cuenta con una unidad de género pero sin facultad para participar en selección de candidaturas y solo tiene dos mujeres y 17 hombres en la integración de su dirección ejecutiva.

Con información de medio aliado: